viernes, 15 de agosto de 2014

El autismo y la malaria


EL AUTISMO

El autismo es un trastorno neurológico complejo que generalmente dura toda la vida. Es parte de un grupo de trastornos conocidos como trastornos del espectro autista (ASD por sus siglas en inglés). Actualmente se diagnostica con autismo a 1 de cada 68 individuos y a 1 de cada 42 niños varones, haciéndolo más común que los casos de cáncer, diabetes y SIDA pediátricos combinados.

El autismo daña la capacidad de una persona para comunicarse y relacionarse con otros. También, está asociado con rutinas y comportamientos repetitivos, tales como arreglar objetos obsesiva mente o seguir rutinas muy específicas. Los síntomas pueden oscilar desde leves hasta muy severos.

                    

TRATAMIENTO DEL AUTISMO

Ninguno de los trastornos del espectro autista tiene cura. Todas las terapias están enfocadas a la paliación de los síntomas y a la mejora de la calidad de vida del paciente. La terapia suele ser individualizada y ajustada a las necesidades que precisa cubrir el sujeto, consiguiendo mejor pronóstico cuanto más precoz sea su inicio. El tratamiento del autismo en este sentido suele incluir:

Intervenciones emocionales y psíquicas: tienen como objetivo la adquisición y desarrollo de habilidades emocionales de expresión y reconocimiento de sentimientos, desarrollo de la empatía… Al igual que las intervenciones sociales educativas, la terapia incluye el círculo social cercano, con los que se trabaja también la expresión de sus sentimientos, frustraciones, impresiones, etcétera, hacia el sujeto con trastorno autista.
               

Medicamentos: no existen medicamentos específicos para el tratamiento del trastorno autista, por lo que se emplea siempre terapia paliativa de la sintomatología desarrollada por el sujeto. Así, si existen convulsiones, se prescriben uno o varios anti convulsivos específicos, y si existe impulsividad o hiperactividad, se recurre al empleo de medicamentos de uso habitual en pacientes con trastorno de déficit de atención. Los medicamentos más habituales administrados a estos pacientes son los ansiolíticos, antidepresivos y los empleados en el trastorno obsesivo-compulsivo.

                     

DATOS CURIOSOS


Según varios estudios, uno de cada 150 niños sufre de autismo. Albert Einstein, Isaac Newton, Mozart, Beethoven, Inmanuel Kant y Hans Christian Andersen son personajes que sufrieron algún tipo de autismo. ¿Cómo lo determinaron? Se dice que las personas que sufren de autismo tienen ciertas características o datos curiosos.

Procesan mejor la información: Por esto, las personas que sufren de autismo tienen mayor concentración y desempeño. Trabajan mejor en el área de tecnología.

Bebés prematuros: Aquellos que nacen antes de tiempo o con bajo peso tienen una predisposición cinco veces mayor a desarrollar autismo, que aquellos que nacen en tiempo y peso normal.

Cabeza grande: Los niños con autismo tienen más niveles de hormonas implicadas en el crecimiento, lo que explicaría por qué la circunferencia de los autistas es más grande.

Neuronas espejo: Las personas que sufren autismo tienden a tener problemas en cuanto a las habilidades sociales y les resulta casi imposible mostrar empatía al comunicarse con otra persona. De acuerdo con una investigación dada a conocer en Biological Psychiatry, se debe a fallos en el sistema de las neuronas espejo (las encargadas de comprender y anticipar los deseos y las acciones de los demás), que no se bloquean pero se desarrollan con extremada lentitud.

Rasgos: El rostro de los niños con autismo tiene rasgos característicos, de acuerdo con un estudio publicado hace poco en la revista Molecular Autism. Normalmente, tienen los ojos y la boca más anchos, la zona alta de la cara más grande de lo habitual y la zona media de la cara (nariz y mejillas) algo más pequeña que la media.

  


LA MALARIA 

El paludismo o malaria es una infección de los glóbulos rojos causada por el Plasmodium, un organismo unicelular. Esta infección es una de las enfermedades más antiguas. Existen datos que sugieren su presencia en el hombre prehistórico y ya se describe en papiros egipcios y en los mitos chinos, donde se define como la acción conjunta de tres demonios. Uno con un martillo (símbolo de la cefalea), otro con un cubo de agua helada (representativo de los escalofríos) y otro con un horno ardiente (la fiebre).
   

Causas

Es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes y uno de los principales problemas de salud para el viajero. Hay cuatro especies del género plasmodium (el parásito causante del paludismo) que transmiten la enfermedad al ser humano: Plasmodium vivax, P. Ovale, P. Malariae y P. Falciporum (el más mortífero). La causa principal de paludismo es el cumplimiento incorrecto de la quimioprofilaxis.

El riesgo de infección varía en función del itinerario, la duración del viaje, la época del año (época de lluvias, temperatura…), inmunidad de la población, distribución de lugares donde se crían los mosquitos y la prevalencia de las distintas especies. En el hombre la transmisión se produce por la picadura de la hembra del mosquito Anopheles. Es especialmente activa desde el anochecer hasta el amanecer. También se transmite por transfusiones de sangre o por jeringuillas infectadas. Otra causa, poco probable, es en los aeropuertos o alrededores. Si algún mosquito se “cuela” en un avión procedente de una zona endémica y escapa en una escala podría picar en otros países.

Prevención

Antes de viajar a una zona probablemente afectada por el paludismo se debe obtener información sobre ella y sobre cómo protegerse, ya que las recomendaciones de un país pueden diferir enormemente de las del vecino. La OMS recomienda no viajar a zonas endémicas o con riesgo a mujeres embarazadas o a familias con niños, debido al riesgo de mortalidad materna, aborto, mortalidad del neonato y bajo peso al nacer.
En los niños la enfermedad es aún más virulenta. Algunas personas con enfermedades crónicas no pueden tomar los fármacos habituales, al igual que las mujeres embarazadas. De igual forma, las mujeres en edad fértil deben evitar quedarse embarazadas mientras realizan la quimioprofilaxis (toma de fármacos antes, durante y después de ir al país endémico). Otra de las medidas de prevención es evitar la picadura del mosquito.

             

Tratamiento 

El tratamiento de las personas infectadas de malaria es indispensable para evitar que actúen como fuente de infección para los mosquitos y de esta forma interrumpir la cadena epidemiológica. En las zonas endémicas es de especial importancia, además del tratamiento, tomar medidas para evitar que los mosquitos piquen a los enfermos (mosquiteros, repelentes, etcétera). Cuando un paciente que reside o procede de una zona palúdica tiene fiebre, es necesario preparar y estudiar una gota gruesa y un frotis de sangre teñidos con Giemsa para confirmar el diagnóstico e identificar la especie del parásito.

Los pacientes con paludismo grave y los que no pueden tomar medicación por vía oral deben recibir tratamiento antipalúdico por vía parenteral. Cuando existen dudas acerca de la posible resistencia del parásito infectante, se debe administrar quinina o quinidina. Actualmente se recomiendan las terapias combinadas con artemisina (TCA). Los derivados de la artemisina son los antimaláricos más potentes y con menos efectos adversos que existen en la actualidad. Su eficacia aumenta al combinarlos con otros fármacos, con lo cual se disminuye, además, la aparición de resistencias al tratamiento.



SABIAS QUE?
*La primera vacuna fue desarrollada por el doctor Manuel Elkin Patarroyo, médico colombiano, y tiene un efectividad de entre un 40% y un 60% en adultos, y en niños un 77%.

*Cerca de 4.000 millones de personas están en riesgo de sufrir malaria (casi la mitad de la población mundial), aunque aquellos que viven en los países más pobres del planeta son los que más peligro tienen de padecerla, siendo endémica en 107 naciones.


publicado por: Yudi Andrea Vargas





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